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ARTICULOS TECNICOS: Manejo

 PRODUCCION DE POLEN EN AMERICA LATINA

 SIEMBRA DE PASTURAS CON FINALIDAD APICOLA Y GANADERA (PDF)


 LAS ABEJAS Y LA MIEL

 GRADOS DE INTENSIFICACIÓN DE LA EXPLOTACIÓN APÍCOLA

 CICLO ANUAL, CICLO PRODUCTIVO Y NATURAL DE LAS COLMENAS





PRODUCCION DE POLEN EN AMERICA LATINA

Rossy Castillo Orozco, Perito Apicultor - Sociedad Apícola Olmué Ltda. - Olmué, CHILE - rossybee@terra.cl

Introducción
La diversificación de la producción apícola se presenta como una muy buena alternativa para los apicultores que pueden en esta forma orientar su producción de acuerdo a las características de sus respectivas zonas.
Durante muchos años la miel ha sido la producción principal y por lo tanto la ganancia del apicultor; sin embargo, en general, se ignora que es posible obtener abundantes cosechas de polen que pueden fácilmente incrementar los ingresos anuales de los apicultores. Esto es también aplicable a la recolección de propóleos y otros productos que generalmente no se aprovechan y que también son rentables.
En el caso del polen es interesante comprobar que existe un buen mercado internacional donde colocar el producto, siempre y cuando su producción y procesamiento cumplan con los requisitos exigidos. Por esta razón los apicultores que quieran diversificar la actividad y producir polen deberán aprender las técnicas de manejo y procesamiento.

Usos del polen
El polen recolectado por las abejas tiene variados usos que van desde ser un valioso complemento alimenticio para el hombre, pasando por la alimentación animal, el muy interesante uso en apiterapia, la fabricación de cosméticos y un amplio uso en dietética.
Investigadores y científicos de todo el mundo coinciden en considerar al polen de abejas como una excepcional fuente de vitaminas y proteínas que reúne todos los elementos necesarios para la vida. Es así como su consumo se ve incrementado en forma constante.

MERCADO DEL POLEN

Mercado interno
Los mercados internos en América del Sur son aún incipientes, pero tienen una buena tendencia al alza a medida que el producto se va conociendo. En este aspecto, la preferencia, cada día más fuerte, por una alimentación más sana tiene una gran importancia.

Mercado externo
El mercado externo se dirige en general al hemisferio norte hacia Estados Unidos y en especial a Europa donde el consumo es alto. Para entrar al mercado externo es muy importante tener un volumen de producción que pueda abastecer la gran demanda insatisfecha del producto.

Comercialización
El polen puede ser comercializado tanto en fresco como seco. La producción de polen seco implica un proceso dirigido a la disminución de su tenor de humedad lo que permite su conservación por largo tiempo y es la más difundida. La producción de polen en fresco requiere un proceso de congelamiento y su posterior manutención en frío. Debido a esto su precio es algo más alto que el del polen seco. El polen en fresco se usa para alimentación humana y animal, especialmente para los Bombus polinizadores que se usan en Europa.

Países productores
Los países actualmente productores de polen no son muchos. Entre ellos están España, Estados Unidos, China. En América Latina se produce polen en menor escala en Argentina y Chile; en el caso de Chile, se exporta polen fresco congelado a Francia y Holanda y seco a Estados Unidos. La producción de polen promedio en mi zona, V Región, Chile, es de 15 kilos por colmena.
El polen español se exporta casi en su totalidad a los países europeos y también a USA, en seco. El polen chino hizo aparición en el mercado hace pocos años con mal resultado debido a su poco apetitoso sabor y a las evidentes fallas en su procesamiento.
La producción de polen tanto para los mercados internos o el externo se presenta como una alternativa de diversificación para los muchos productores apícolas que pueden en esta forma incrementar sus ingresos.

Perspectivas para América Latina
Afortunadamente en Latinoamérica hay países con una alta probabilidad de convertirse en importantes productores de polen. Los recursos naturales existentes expresados en una rica y abundante floración escalonada casi durante todo el año permitirían buenos rendimientos ya que esta abundancia está totalmente relacionada con la producción de polen. De cualquier forma es siempre conveniente hacer estudios previos de la flora de cada zona. Existen regiones en que la entrada de polen a las colmenas es tan intensa que las abejas suelen llenar varios marcos de cámara de cría provocando muchas veces el bloqueo de la postura de la reina debido a la reducción de espacio para aovar.
En países como Colombia, Bolivia, Brasil, Argentina, Chile, existen regiones con una gran riqueza en producción de polen, sin embargo las posibilidades que brindan estas zonas se ven disminuidas por la falta de conocimiento técnico de los apicultores que no les permite su aprovechamiento en forma comercial.

PRODUCCIÓN DE POLEN

La producción de polen implica de parte del apicultor buen conocimiento del manejo de una colmena y también buen conocimiento de la zona a explotar.

Manejo y preparación de las colmenas productoras de polen
Las colmenas deben contar con lo siguiente:

1- Reina joven de buena procedencia genética:
   - buena productora
   - muy buena capacidad de aove
   - buena viabilidad de sus huevos (98%)
   - buena recolectora de polen
   - mansedumbre
   - buen comportamiento higiénico

2.- Control sanitario
Es necesario mantener un estricto control de todas las plagas y enfermedades de las abejas presentes en la zona. La presencia de problemas sanitarios disminuye enormemente la posibilidad de rendimiento de las colonias.

3.- Trampas caza - polen
Las trampas caza polen son el implemento necesario para la recolección de polen. Tradicionalmente se fabricaban en madera, pero en la actualidad se prefiere el plástico de alto impacto por su duración, resistencia y muy especialmente por la facilidad que presenta para su limpieza.

Trampas caza polen
Para producir polen se necesita contar con trampas especiales para ser instaladas en las colmenas y diseñadas de tal forma que la recolección no implique ni daño ni estrés para las abejas, y que a su vez sean de fácil manejo para el apicultor. Las trampas caza polen constan de dos partes fundamentales: malla de retención de los pellets de polen y recipiente recolector.

Mallas de retención
Las mallas de retención se colocan a la entrada de la colmena de tal forma que cuando las abejas pecoreadoras regresen a la colmena pasen con cierta dificultad a través de los agujeros de las mallas de retención dejando caer, al intentarlo, sus cargas de polen (pellets).
Existen varios tipos de mallas siendo las óptimas las confeccionadas de plástico de alto impacto con agujeros circulares. Las perforaciones o agujeros deben ser de 5 milímetros y, en el caso de las abejas africanizadas, de 4,6 mm.
El grosor de la malla de retención puede variar entre 1, 2, 3 y 4 milímetros de espesor. La retención de los pellets aumenta con el espesor de la malla. La mayor retención se obtiene con mallas de un espesor de hasta 4 milímetros que permiten retener y recolectar hasta el 90% del polen, sin embargo no es conveniente este espesor porque no entraría a la colmena el polen suficiente para la alimentación de las abejas. El espesor óptimo es de 3 mm aún cuando la retención es menor (aprox. 60%); tiene la ventaja de permitir la circulación de las abejas sin problemas y la entrada de polen necesaria para su desarrollo.
El material aconsejado para estas mallas es el plástico de alto impacto. Se utilizan placas cuyas perforaciones se hacen vía inyección, es decir se hacen a partir de una matriz quedando los bordes de los agujeros absolutamente lisos y por lo tanto no dañando en absoluto a las abejas.
Se ha usado también chapa de hierro, pero no es aconsejable porque alrededor de las perforaciones siempre quedan bordes filosos que provocan gran daño a las abejas rompiendo alas, patas, cabezas, etc. Esto, fuera de provocar daño y mortandad de abejas, dificulta la limpieza del polen y desmoraliza a los apicultores quienes abandonan la producción por no dañar a sus abejas.
En Chile se ha desarrollado un tipo de malla de retención que obtuvo una distinción en el Congreso de Apimondia en Suiza (1995). Se trata de una malla helicoidal de muy buena retención y que no produce ningún tipo de daño a las abejas, además permite una buena ventilación de la colmena.

Recipientes recolectores de polen
Las cajas recolectoras de polen deben tener en su parte superior una malla que permita el paso de los pellets de polen que las abejas dejan caer en su intento por entrar a la colmena. Para que el polen una vez en la caja recolectora se mantenga en buenas condiciones, el recipiente debe ser fácil de limpiar y debe tener ranuras o perforaciones que permitan el paso del aire ayudando así en esta etapa a la eliminación de la humedad con que llega normalmente el polen (hasta 60 ó 70%).
El material óptimo para estos recipientes es el plástico de alto impacto porque permite las profundas limpiezas a que deben someterse con el fin de evitar el desarrollo de hongos y bacterias y que perjudicarían la calidad del polen.

Tipos de trampas caza polen
Existen diversos tipos de trampas caza polen. Hay trampas de piquera, intermedias, intermedias tipo americano, tipo australiano, de piso, etc. De todas ellas se deberá elegir la que permita una mayor recolección de polen con el menor riesgo de daño para las abejas. También deben ser fáciles de desarmar, especialmente el cajón recolector, para poder mantenerlas en óptimas condiciones higiénicas. Las trampas más comunes son:

Trampas de piquera
Las trampas de piquera son muy usadas en la extracción de polen. Se ubican en la piquera sobre la planchada de vuelo. Con algunas variantes, poseen mallas de retención con agujeros circulares o alambre tejido. En este tipo de trampas (y en general en todas) es importante proporcionar un escape de zánganos con el fin de no provocar aglomeraciones en la piquera que pueden producir falta de ventilación sobre todo en las colonias muy pobladas. Los escapes para zánganos deben ser de 6 mm y deben ir ubicados a los costados de la trampa.

Manejo de la trampa
Esta trampa es de manejo bastante sencillo. Los apicultores deben colocarla en la piquera y esperar que las abejas se acostumbren a pasar por la malla de retención. En un principio se observará un gran desorden ya que las abejas realizarán reconocimientos, inspecciones, hasta que finalmente aceptarán este "obstáculo". Por otra parte tiene la desventaja de que por estar en la piquera recibe todos los desperdicios que las abejas sacan de la colmena, es decir restos de abejas, cera, etc. El polen así recolectado presenta mayor trabajo para su limpieza. Estas trampas no permiten el retiro por separado de la malla de retención de tal forma que cuando el apicultor no desea recolectar polen debe retirar la trampa completa.

Trampas de piso de tipo OAC
Uno de los tipos de trampas más usados en Canadá y USA es la trampa OAC, diseñada en Canadá en el Ontario Agricultural College (Universidad de Ghuelph) a principios de los años 60. Esta trampa consta de tres partes. La parte inferior es un bastidor con fondo de tela y sirve para recolectar el polen. Este bastidor se retira por la parte posterior de la colmena y presenta varias ventajas: no irrita a las abejas, mayor capacidad receptiva de polen, buena conservación al no estar expuesto a la lluvia. Sin embargo tiene la desventaja de tener un fondo de tela que puede permitir el desarrollo de bacterias y hongos en el polen.
La segunda parte es una malla que debe colocarse sobre el bastidor con una dimensión de 3 mm x 3 mm que permite sólo el paso del polen. Por último en la parte superior de la trampa se encuentra una malla de retención de 4 x 4 mm por donde se obliga a las abejas a pasar y dejar caer los pellets de polen.
Entre las dos mallas se ubican separadores que hacen que las abejas se distribuyan por unos corredores permitiendo una mejor distribución del polen.

Manejo de la trampa
Se instala sobre el piso de la colmena y sobre ella se arma el resto de la colmena. Como casi todas las trampas, tiene sus ventajas y desventajas. Como ventaja puede mencionarse que tiene gran capacidad de recolección lo que permite que el apicultor pueda cosechar el polen en intervalos de días más prolongados; por otra parte el polen queda protegido de la lluvia y también está más protegido de la humedad del medio ambiente. Como desventaja puede decirse que tanto para su instalación y su retiro es necesario desarmar toda la colmena con los inconvenientes que ello implica. Por otra parte todos los desperdicios de la colmena caen en la trampa. Su costo es muy elevado debido a lo complicado de su construcción y a la variedad de sus materiales.


Trampas intermedias
En los países productores estas trampas son muy populares debido a sus numerosas ventajas. Se colocan entre la cámara de cría y el alza, lo que permite que el polen recolectado quede casi absolutamente limpio sin ningún tipo de desperdicios ni residuos. En la piquera se coloca una malla de alambre tejido 3 x 3 mm. Con esto se logra una mejor entrada de aire a la colmena, es decir una muy buena ventilación.
Estas trampas están construidas en plástico blanco de alto impacto y poliester. Tienen una excelente resistencia, buenas condiciones térmicas que no permiten el recalentamiento interior. Posee salida para zánganos. La malla de retención es de una sola pieza construida en plástico de alto impacto matrizado con agujeros de 5 mm y un espesor de 3 mm. Un mecanismo especial permite correr o deslizar íntegramente la malla para permitir la libre circulación de las abejas. Esta modificación permite algo muy importante: la incorporación de la trampa a la colmena como si fuera una parte más de ella. Se puede colocar en primavera y retirar a fin de temporada permitiendo un buen manejo y una buena ventilación para la colmena.
El cajón inferior, es decir el receptor del polen, está hecho del mismo material plástico que permite fácilmente su lavado, limpieza y desinfección. Además tiene en su fondo ranuras que proporcionan una buena aireación y que por otra parte permiten que el polen comience su proceso de pérdida de humedad.

Manejo de la trampa intermedia
Es de fácil instalación, para ello sólo se necesita correr hacia adelante el alza que va sobre la cámara de cría. Al hacer esto quedará un espacio en la parte posterior que debe ser tapado con una chapa o madera delgada. La piquera normal de la cámara de cría debe taparse con una malla que permita la entrada de aire fresco a la colmena y la circulación del mismo. La trampa se instala entre la cámara de cría y el alza. Se retira la malla de retención hasta que las abejas se acostumbran a usar esta nueva piquera, sólo entonces se vuelve a colocar. El retiro del polen se hará en forma diaria o día por medio según el ingreso.

RECOLECCIÓN Y PROCESAMIENTO DEL POLEN

El polen es recolectado en forma de pellets corbiculares obtenidos de las patas traseras de las abejas que vuelven a sus colmenas. Estos pellets son retirados de las abejas antes de que entren a la colmena por medio de las trampas caza polen.
El polen debiera ser retirado diariamente en climas húmedos y con menor frecuencia en climas secos. Esto dependerá también del ingreso de polen, es decir de las cantidades recolectadas en cada trampa.
Es muy importante un buen manejo durante la recolección, especialmente en lo que se refiere a la humedad del polen.
Para obtener buenos rendimientos con un manejo razonable las trampas deben considerarse como una parte más de la colmena, esto quiere decir que deberán permanecer instaladas desde principio a fines de temporada. Esto no quiere decir que la malla de retención deberá estar en forma constante, eso quedará a criterio del apicultor.
Las condiciones higiénicas deben ser cuidadosamente controladas tanto en la recolección como en el procesamiento, tal como se debe hacer con cualquier alimento.
La cosecha de polen se realiza retirando el cajón recolector de la trampa y volcando el polen en un balde de plástico muy limpio. Una vez retirado el polen de todas las trampas debe trasladarse lo más pronto posible a la planta de secado final. Si esta planta quedara a mucha distancia y para evitar el deterioro del polen es muy recomendable hacer lo que se llama un presecado. La idea es bajar el tenor de humedad natural con que viene el polen que a veces llega a 60-70% por lo menos a un 10% de humedad. Este porcentaje permite la conservación del polen por un tiempo muy razonable que facilita a su vez su posterior traslado a la sala de procesamiento sin mayores pérdidas. El traslado de polen fresco con alto tenor de humedad provoca pérdidas porque se aglutina y los pellets al estar tan húmedos se rompen y deshacen. También el polen se puede ver afectado si las temperaturas son demasiado altas, esto unido a la humedad puede provocar fermentación. Por eso se insiste en el tratamiento del presecado que evita todos estos posibles problemas.

Presecado del polen
La técnica del presecado del polen consiste en aprovechar los rayos solares en forma indirecta y se puede hacer fácilmente. Esta técnica está descrita en el libro "Polen, Tecnología de su Producción, Procesado y Comercialización" del Ing. Agr. Luis Guillermo Cornejo (Argentina). "Se trata de utilizar los techos de colmena en los cuales se deposita el polen, formando una capa de dos centímetros de altura aproximadamente. Es necesario armar una cubierta de plástico negro que llegue a proteger al polen de los rayos solares directos, por ello esta cubierta debe tener mayor superficie que el conjunto de techos que se colocan debajo del plástico, que debe estar separado de los techos unos quince centímetros. Se colocan los techos debajo del plástico, tratando de aprovechar las horas de mayor calor; con esta técnica se logra bajar la humedad a valores que oscilan entre el 12 y el 14%".
En experiencias personales he comprobado que con el presecado es posible llegar a valores de humedad entre el 10 y el 9% lo que facilita la conservación.

Proceso de secado
Para el secado y el procesamiento del polen debe contarse con una sala adecuada para ello. Como es un producto alimenticio, esta sala tendrá que cumplir con los requisitos que exijan las autoridades sanitarias locales.
En general el proceso de secado del polen se efectúa por medio de aire caliente a temperatura controlada y existen diferentes métodos para ello.

1. Secado solar directo
Este es un método primitivo, lamentablemente usado todavía por algunos productores y que debe descartarse de inmediato. El polen se deteriora rápidamente al recibir directamente los rayos del sol debido a que posee muchos componentes fotosensibles en especial a los rayos ultra violeta. Estos rayos disminuyen las cualidades farmacológicas. También es descartable el secado en hornos a calor directo y sin control de temperatura porque se altera totalmente la calidad del producto.

2.- Secado solar indirecto
Anteriormente hablé del presecado con calentamiento solar indirecto y esta es la forma económica y práctica de iniciar el proceso de secado. Para este proceso de secado solar indirecto no existen secadores de este tipo a nivel comercial. En general los productores de polen fabrican sus propios secadores solares, especialmente en zonas con una actividad solar intensa. En el uso de estos secadores se puede realizar un buen secado pero es muy importante controlar la temperatura interna para no sobrecalentar el polen.

3.- Secadores con aire caliente
Este es el procedimiento más adecuado para el correcto secado del polen. Consiste en el uso de aire calentado a temperatura controlada que no debe exceder de los 40-45 °C. Los equipos utilizados para este efecto generalmente son fabricados por los propios productores debido a que prácticamente no existen aún en el mercado, excepto un par de fabricación española. Consisten en estructuras o gabinetes donde se acondicionan bandejas cuyo fondo es de malla fina y donde va colocada una capa de polen. Estas bandejas permiten la circulación del aire caliente, que insisto no debe exceder los 40-45 °C, y que va eliminando la humedad del polen.
El aire se introduce, se calienta y se expele hacia el interior donde están las bandejas donde circula y elimina la humedad del polen. El número de bandejas es variable y depende por supuesto del tamaño y capacidad del secador.

Limpieza del polen
En general se efectúa primero una limpieza basándose en una corriente de aire que debe ser lo suficientemente intensa para permitir separar y extraer las partículas más livianas que normalmente son impurezas y deja el polen que es más pesado. Hay productores que aún después de esta limpieza efectúan una limpieza a mano eliminando lo que aún pudiera quedar.

Desinsectación
Normalmente se encuentran en el polen, con el pasar de un par de días, huevos de Lepidópteros (polillas) que con temperatura suelen eclosionar y dar origen a larvas y con posterioridad a polillas. Para evitar este problema de conservación se procede a la aplicación de productos químicos, por ejemplo aquellos que se usan para la conservación de las legumbres, granos, etc.
Otra forma de evitar el problema de los insectos es someter el polen, ya seco, a una temperatura de 20 °C bajo cero por 6 horas, y luego conservarlo a una temperatura de +5 °C.

Producción de polen fresco
Estos últimos años ha habido demanda de polen fresco, es decir sin el proceso de secado. Este polen debe ser sometido inmediatamente de su recolección a baja temperatura: 20 °C bajo cero por no menos de 24 horas y posteriormente debe conservarse y transportar a su lugar de destino a +4 °C. El polen en esta forma se destina a la alimentación de Bombus en Europa (Holanda). También se usa en alimentación humana.

CONCLUSIÓN
En la producción de polen aún queda mucho por perfeccionar especialmente en lo que se refiere al procesamiento. Si bien es cierto que ya existe una cierta tecnología, es necesario implementarla y adecuarla al volumen creciente de las producciones. La demanda en aumento así lo exige.
Por otra parte, las posibilidades de obtener mayores rendimientos de las colonias es un desafío que vale la pena intentar; todos los apicultores sabemos que las abejas no sólo nos proporcionan miel sino otros productos tan valiosos como el polen, la jalea real, el propóleos, el veneno, todos ellos aprovechables para el apicultor. Están ahí, ¿qué esperamos?

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LAS ABEJAS Y LA MIEL

Por Adrián Ghinasi, apicultor.
Nota extraída de la edición Nº 3 y 4 - Año 1 (agotadas) de la revista Campo & Abejas.

"Dos objetivos finales forman la base del negocio del apicultor, a saber: la producción de una cosecha y la conversión de la misma en dinero. La cantidad de miel producida por colmena, tiene una importancia aún mayor en la determinación de las ganancias que el precio de mercado recibido por ella" (C. L. Farrar, 1937).

La miel es el principal producto de sus colmenas para la mayoría de los apicultores, pero el hecho básico de que ésta es producida por las abejas no suele considerarse con la profundidad que merece. Todos sabemos, obviamente, que un buen flujo de néctar es un requisito esencial para el logro de una buena cosecha. Pero la relación entre la cantidad y el tipo de abejas de una colmena y su rendimiento, la influencia de la proporción entre cría y abejas adultas, del ritmo de desarrollo de las colonias y otros aspectos de la vida de las abejas, son temas generalmente poco conocidos y comprendidos. Sin embargo, estos conocimientos deberían ser el fundamento de cualquier técnica de manejo que se adopte.

Desde hace mucho tiempo, los apicultores han observado que las colmenas más productivas se encuentran siempre entre las más fuertes, es decir, las que poseen mayor cantidad de abejas en el momento que se produce el flujo principal. La confirmación científica de estas observaciones prácticas se produjo en 1937. En ese año, el Dr. C.L. Farrar publicó un estudio que ha sido calificado como uno de los más importantes del siglo de la apicultura. El trabajo de Farrar, en cierta medida, ha sido difundido en nuestro medio últimamente (por ejemplo, ver el artículo de M. Braunstein). El demostró que, a medida que la población en una colmena se incrementa, no sólo aumenta la producción total de miel, sino también la producción por abeja. La conclusión fundamental es que un gran número de abejas en una colmena biológicamente balanceada (con su reina y la cantidad correspondiente de cría), producirá más miel que la misma cantidad de abejas divididas en colonias más pequeñas. Farrar justificó lo anterior señalando que la relación entre la cría y la población adulta disminuye con el incremento en la cantidad de abejas. Una colonia grande tendrá entonces una mayor proporción de sus abejas disponible para la recolección de néctar y polen.

Una idea más precisa de esto puede obtenerse del siguiente cuadro:



Farrar se basó en estas consideraciones para desarrollar su sistema de manejo de dos reinas. Básicamente, el sistema consiste en separar una colmena en dos partes, cada una con su reina, las cuales se desarrollan una sobre la otra. Cuando llega el momento de la mielada, ambas se unen, resultando una gran población de abejas adultas, y después de la fusión, la cría producida por una sola reina, puesto que se elimina una de ellas.
Habiendo llegado a este punto, es necesario efectuar algunas aclaraciones. En primer lugar, seguramente las interacciones entre los miembros de una colonia son más complejas de lo que podría suponerse de acuerdo con lo expresado anteriormente. Algunos investigadores han encontrado que en ciertas circunstancias, la cantidad de abejas enviadas al campo por diferentes colmenas ubicadas en el mismo sitio, no guarda relación con sus poblaciones. A pesar de esto, la experiencia concuerda en general con los resultados de Farrar. Por otro lado, debemos tener en cuenta que no todo es cuestión de números cuando se trata de abejas. Existen diferencias notables en la capacidad productiva de las diferentes razas y líneas y sus cruzamientos. Si bien hay muchos partidarios de dejar que la naturaleza siga su curso y la cría de abejas quede librada al azar, esto implica desaprovechar los conocimientos que hoy tenemos a nuestro alcance y que la mayoría de las ramas de la producción agropecuaria aplican desde hace tiempo. En el número anterior de esta revista publicamos una breve reseña sobre la vida del hermano Adam (N. de R.: ver C&A Nº 2); él es un ejemplo de que la constancia en la selección de las abejas puede dar excelentes resultados. Su línea ha sido considerada como una de las más productivas y adaptables conocida, incluso por un empecinado defensor de la cría en raza pura como Ruttner (quien, dicho sea de paso, también es conocido aunque en menor grado, por su trabajo de selección de abejas cárnicas).

De acuerdo con lo dicho hasta ahora, el productor de miel debería intentar que la mayor proporción posible de sus colmenas alcance un desarrollo y el momento en que se alcanza el punto culminante también tienen una gran importancia. Es habitual escuchar que algunos apicultores hablen de la ausencia o escasez de néctar, en momentos en los que puede observarse que colmenas realmente fuertes están haciendo buenas diferencias. El problema suele ser que sus colmenas no han alcanzado el punto de crecimiento adecuado en cuanto a la relación entre cría y abejas adultas. Entonces, aunque recolecten néctar, no consiguen almacenar excedentes que puedan ser observados con facilidad. Así, flujos de néctar que pueden ser importantes, pasan desapercibidos para muchos.

La base del desarrollo de poblaciones máximas y su mantenimiento durante el flujo, es la producción de la cría. Para que la misma progrese sin interrupciones durante la etapa de crecimiento, es necesario que la colmena cuente con cantidades adecuadas de miel y polen. Resulta obvio, además, que las abejas deben encontrarse sanas y en cantidad suficiente para atender esa cría. Farrar expresó que es poco probable que las abejas recolecten todo el néctar disponible durante el flujo principal en cualquier zona apícola. Pero esto puede no ser cierto para las fuentes de polen que se necesitan para el desarrollo de colmenas fuertes en primavera, lo cual puede convertirse en un factor limitante que el apicultor debe tener en cuenta.

Ahora bien, si pretendemos lograr una población máxima, la cantidad de cría deberá llegar también en un momento determinado, a su punto máximo. Se llega a él cuando la reina alcanza el pico de su capacidad de postura, luego de haber aumentado su nivel progresivamente durante la primavera. Poco después, el nacimiento de esa cría dará como resultado la mayor cantidad de abejas adultas posible para esa colmena. Esta cantidad estará determinada por la superficie de cría presente en las semanas anteriores, en tiempo de desarrollo de la misma, y la longevidad de las abejas, ya que su muerte contrarresta el aumento poblacional producido por los nacimientos.

La cuestión que surge ahora, es qué entendemos por cantidad máxima de cría, y cuál es el espacio que se debe destinar para alojarla. Esto viene discutiéndose desde que Langstroth inventara en el siglo pasado la colmena de cuadros móviles que utilizamos actualmente y que llamamos estándar. La observación de que la capacidad de un solo cuerpo es insuficiente para una reina prolífica, condujo a la adopción de dos o más alzas como cámara de cría. Esto fue objetado por algunos apicultores, debido a que el espacio entre los cuerpos puede limitar el desplazamiento de la reina, y así se construyeron colmenas de mayores dimensiones. La que alcanzó más difusión fue la colmena Dadant. Esta consiste en una cámara de cría única de mayor capacidad que la estándar, y alzas melarias de menor altura. Fue defendida durante toda su vida por su diseñador, Charles Dadant, lo mismo que por su hijo Camille Pierre, y sigue usándose todavía, principalmente en Europa. Se la considera apropiada para apiarios fijos, ya que su tamaño la hace incómoda y pesada para transportarla si se encuentra llena de miel. Como escribiera recientemente Flottum, los Dadant obtenían excelentes cosechas de manera regular, y contra esto no hay argumentos que valgan. En Inglaterra, el Hermano Adam adoptó la colmena Dadant modificada en 1930. Previamente, fue sometida a prueba durante cinco años, y con ella obtuvo cosechas muy superiores a las logradas con la colmena estándar británica de entonces (de dimensiones inferiores a las de Langstroth). Este breve comentario sobre la colmena Dadant no pretende fomentar su uso, que parece poco razonable a esta altura. Lo que no debe perderse de vista, como lo indicara el Hermano Adam, es lo siguiente: la característica de una colmena que influye en la cantidad de miel que las abejas alojadas en ella pueden producir, es la dimensión del espacio disponible para la producción de cría.

Su limitación forzada tiene varios efectos. Por un lado, impide que la colonia alcance su máximo nivel de población posible, y la relación más favorable entre la cantidad de cría y de abejas adultas para la producción de miel; de esta manera, el rendimiento máximo potencial queda excluido de entrada. Por otra parte, al tender a igualar la cantidad de cría producida, nivela hacia abajo el rendimiento de las colmenas y no permite detectar plenamente las diferencias de fecundidad de las reinas. Finalmente, si las condiciones de la temporada son favorables, puede conducir a un aumento incontrolable de la enjambrazón.

El último punto a tratar, no por ello menos importante, es la calidad de la reina. Todos los factores considerados hasta aquí, serían de poca utilidad o incluso contraproducentes sin una reina de primera clase en cuanto a su fecundidad y su capacidad para generar abejas con una productividad conveniente. El principiante, y también el apicultor con experiencia pero no habituado a practicar el cambio de reinas, podría pensar que esto se resuelve criándolas o comprándolas. Pero debemos advertir que el asunto no es tan sencillo. Si bien criar reinas es muy simple, producir tantas, parejas de calidad lo más elevada posible, es una tarea complicada. Sin embargo, no hay que olvidar que la capacidad innata de postura de la reina, es el factor que más afecta la dinámica poblacional de una colonia.

Para terminar, tenemos que considerar que, una vez obtenido el desarrollo máximo de una colmena en el momento justo, debemos proporcionarle espacio necesario para el almacenamiento del néctar que está en condiciones de recolectar. La cantidad de panales vacíos presentes influye en el instinto de almacenamiento de las abejas, lo mismo que el grado de congestionamiento de las mismas. Además, el número de alzas melarias agregadas y la frecuencia de remoción de la miel, afectan la cantidad y la calidad del producto final. Pero esto ya es otro tema, y lo dejaremos para el próximo artículo.

Referencias bibliográficas

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BOYLAN-PETT, W. L.; R. A. HOOPINGARNER & D. C. RAMSDELL. 1991. A self-marking system to determine foraging populations of honey bees (Apis mellifera L.) (Hymenoptera: Apidae). Bee Science 1 (4). 199-202
BRAUNSTEIN, M. 1997 Claves para obtener mayor producción de miel. Gestión apícola 1 (2): 8-11.
DADANT, C. P. 1928. El método Dadant en apicultura. Editorial Gustavo Gili S.A., Barcelona, 200 pp.
DE GRANDI-HOFFMAN, G. 1992 Aplications of systems cience and simulation modeling in apicultural research. Bee Science 2 (1): 43-49
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FLOTTUM, K. 1997. 125 years of Gleanings (1894 - 1896). Bee Culture, July 1997.
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RUTTNER F. 1988. breeding techniques and selection for breeding of honey bee. The British Isles Bee Breeders Association, Brighton, 151 pp.

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GRADOS DE INTENSIFICACIÓN DE LA EXPLOTACIÓN APÍCOLA

Por Ing. Agr. Norberto García Girou, asesor apícola, docente UNS (Bahía Blanca, Buenos Aires), productor apícola.

Extraído del libro de su autoría, Fundamentos de la Producción Apícola Moderna (mayo 2002), Capítulo IV - Manejo - páginas 153 a 157.


Las explotaciones apícolas varían no sólo en el número de colmenas en producción sino también en el nivel tecnológico aplicado a cada colmena. Si concordamos que la producción de la colmena está técnicamente basada en cuatro pilares como son la alimentación, la sanidad, la calidad de las reinas y el manejo, el nivel tecnológico aplicado en cada uno de estos rubros determinará el grado de intensificación en la explotación de cada colmena. A mayor grado de intensificación mayor es el nivel de producción esperado.

Un apicultor que desee aumentar el volumen de su cosecha tiene siempre dos opciones: aumentar el número de colmenas en producción, esperando mantener el rendimiento promedio por colmena, o bien mantener el número total de colmenas e intentar aumentar el rendimiento promedio de cada unidad a través de un aumento del nivel tecnológico aplicado (mayor grado de intensificación). En el marco técnico y económico en el que hoy se encuentra la apicultura, es imposible el sostenimiento de una explotación comercial que no aplique un nivel tecnológico mínimo. Dicho en otras palabras, ni una ni mil colmenas mal atendidas resultan un buen negocio. En contraposición, también se deberá tener presente que mayor producción no siempre es sinónimo de más ganancias, dado que puede ocurrir que el costo en el que se incurre para aumentar la producción es mayor que los ingresos adicionales obtenidos.

Cada apicultor deberá encontrar, para su situación particular, el nivel tecnológico aplicado a su explotación que maximice sus ganancias. Cada vez que planee cambiar el grado de intensificación de su explotación deberá hacer una evaluación económica del proyecto para asegurarse de que el cambio que intenta introducir se traduzca en mayores ganancias.

Para poder evaluar eventuales cambios en el nivel tecnológico aplicado en la empresa apícola a lo largo del tiempo, como así también hacer posible la comparación entre diferentes empresas apícolas, se hace necesario contar con algún criterio para poder cuantificar el grado de intensificación de una explotación apícola.

Con el objetivo antes enunciado, se describe a continuación un método para evaluar en forma sencilla el nivel de intensificación utilizado en cada uno de los principales rubros determinantes de la producción (sanidad, alimentación, reinas y manejo) y como resultado de ello el grado de intensificación global de la empresa.

El rubro manejo incluye un sinnúmero de actividades con diferentes grados de intensificación (por ejemplo, diferentes porcentajes de recambio anual de panales de la cámara de cría, etc.), sin embargo, se podría considerar que el traslado de colmenas, o trashumancia, es la práctica de manejo que más puede contribuir a un aumento de rendimiento de la colmena por lo que se la eligió en este sistema de evaluación de intensificación como representativa del rubro manejo.


Método para evaluar del grado de intensificación de la empresa apícola

Para evaluar el grado de intensificación global de la empresa se puede proceder de la siguiente forma:
a) seleccione para el rubro sanidad el grado (1, 2 ó 3) que corresponda, de acuerdo a los niveles sanitarios de su empresa.
b) Seleccione de igual forma el grado correspondiente a su empresa para los rubros Alimentación, Reinas y Manejo.
c) Asigne un punto por cada grado 1 seleccionado, dos puntos por cada grado 2 y tres puntos por cada grado 3.
d) Sume el puntaje total en los cuatro rubros.

- El grado de intensificación de la explotación es BAJO si la suma es de 4.
- El grado de intensificación de la explotación es REGULAR si la suma es de 5 ó 6.
- El grado de intensificación de la explotación es MEDIO si la suma es de 7 u 8.
- El grado de intensificación de la explotación es ALTO si la suma es de 9 ó 10.
- El grado de intensificación de la explotación es MUY ALTO si la suma es de 11 ó 12.

Una empresa apícola que evalúa, a lo largo del tiempo, tanto los niveles tecnológicos como los resultados económicos obtenidos dispondrá de las herramientas necesarias para encontrar el nivel de intensificación de su explotación que maximice las ganancias.


Sanidad

Grado 1: Loque americana: incidencia mayor al 2%. Varroasis: picos mayores al 10-15% sobre abeja adulta. Nosemosis: más del 10% de las colmenas visiblemente afectadas anualmente.

Grado 2: Loque americana: incidencia 1-2%. Varroasis: picos menores al 10-15% sobre abeja adulta. Nosemosis: entre el 5 y el 10% de las colmenas visiblemente afectadas anualmente.

Grado 3: Loque americana: incidencia menor al 1%. Varroasis: picos menores al 1-2% sobre abeja adulta. Nosemosis: menos del 5% de afectación de colmenas.


Alimentación

Grado 1: No se alimenta en forma artificial. Las reservas invernales están constituidas por panales de miel de reserva en el alza. El consumo de miel sería de unos 25 kg de miel por colmena por año.

Grado 2: Se hace una invernada en cámara de cría con reservas de miel suficientes para el otoño e invierno, recurriéndose a la alimentación artificial para cubrir las demandas de la primavera. El consumo sería de unos 15 kg de miel y unos 15 kg de jarabe denso por colmena por año.

Grado 3: Invernada en cámara de cría, la que se despoja de sus reservas de miel y la alimentación artificial cubre las necesidades otoño-invierno-primaverales. El consumo rondaría los 30 kg de jarabe por colmena por año.


Reinas

Grado 1: No se hace un recambio artificial de reinas. Las reinas se recambian naturalmente y las colonias muertas se reemplazan con enjambres o núcleos ciegos.

Grado 2: Se recambian entre el 30 y el 50% de las reinas todos los años. Las nuevas reinas son producto de crianza artificial.

Grado 3: Se recambian anualmente todas las reinas mediante un manejo de doble reina en las colmenas.


Manejo

Grado 1:

No se trasladan colmenas con el propósito de aprovechar secuencias de floraciones.

Grado 2: Se traslada hasta un 50% de las colmenas anualmente.

Grado 3: Se traslada más del 50% de las colmenas en forma anual.

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CICLO ANUAL, CICLO PRODUCTIVO Y NATURAL DE LAS COLMENAS

Por Pto. Ap. Darío D'Alicandro, asesor Grupo Consultor Apícola, instructor docente y productor apícola - grupoconsultor@apiculturaonline.com
Extraído de la revista Campo & Abejas edición especial CRÍA DE REINAS (mayo de 2004 -agotada-), páginas 7 y 8.

Ciclo anual de las colmenas

Las colmenas ubicadas en apiarios sedentarios o fijos presentan anualmente un ciclo evolutivo que refleja la pérdida o ganancia de abejas a medida que transcurren las estaciones climáticas y la aparición de especies vegetales en plena floración.
Las colmenas manifiestan un desarrollo poblacional en cuatro etapas muy diferentes, las que transcurren durante el llamado año apícola o año productivo. Durante el desarrollo de este ciclo poblacional el apicultor realiza las correcciones y modificaciones (manejos apícolas) necesarias para transformar el llamado ciclo natural que estas presentan cuando no interviene la mano del hombre. Este ciclo se ve ejemplificado en las colmenas silvestres las que viven en troncos ahuecados, cavidades o en todo aquel espacio que elijan los enjambres para formar su vivienda. Si en una colmena productiva el apicultor no aplica técnicas ni estrategias de trabajo, dicha colmena también presentará durante su ciclo las mismas condiciones que una colmena silvestre.


Ciclo productivo y ciclo natural

El ciclo natural se cumple bajo estrictos estímulos naturales en donde los cambios biológicos se producen a medida que la naturaleza le ofrece condiciones climáticas y períodos de floraciones determinados. En cambio, el ciclo productivo es manejado por un control minucioso por parte del apicultor, dependiendo su éxito de las distintas habilidades y conocimientos empleados para confeccionar un modelo productivo acorde a sus posibilidades. Sin embargo, todo productor deberá confeccionar su modelo de trabajo basándose en los cambios poblacionales que presentan sus colmenas en estado natural y modificar estas actitudes instintivas en productivas.

Podríamos deducir que en cada región climática y fitogeogáfica del país las colmenas presentan un ciclo de crecimiento distinto. En rigor a la ciencia esta hipótesis podría ser cierta, pero bajo condiciones climáticas desfavorables los ciclos de las colmenas se ven afectados directamente.
Por ejemplo: inviernos muy suaves provocan un mayor consumo de reservas. Durante primaveras frías y lluviosas no se logra un rápido desarrollo de las cámaras, se dan pérdidas de reinas durante el período de fecundación, retraso en el proceso de enjambrazón. Veranos muy secos pueden ocasionar pérdida parcial o total de la producción y otras cuestiones más. Cada colmenar presenta características de desarrollo diferentes aunque estén distantes algunos km y se acentúan cada vez más a medida que lo comparemos en las diferentes regiones fitogeográficas argentinas. Estas diferencias de desarrollo poblacional se acentúan en aquellos emprendimientos en donde se practica la trashumancia, logrando que el período productivo sea más largo.

Es necesario que cada productor, en la región que esté instalado con sus colmenas, confeccione un calendario productivo basándose en el ciclo natural que las colmenas presentan, las cuales responden a estímulos naturales a través de un año apícola. El año apícola o año productivo responde con exactitud a los cambios que la naturaleza impone, sean estos adversos o favorables. Es decir que el ciclo natural y productivo puede verse modificado año tras año según las condiciones que se presenten.

El ciclo anual de las colmenas sea natural o productivo presenta cuatro etapas, agrupadas en dos períodos muy diferentes:

1. El primer período es denominado en la actividad apícola como invernada, que incluye dos momentos críticos: una primer etapa, la reductiva, que se refleja en la pérdida de abejas; y la segunda, de equilibrio poblacional mínimo.

2. El segundo período se encuentra enmarcado en condiciones naturales muy favorables para el desarrollo poblacional de las colmenas. También está dividido en dos etapas: la primera -o de crecimiento poblacional- denominada crecimiento primaveral y una segunda ubicada al final del ciclo, la productiva, en donde transcurre la cosecha.

Durante el tiempo que transcurren dichos ciclos las colmenas presentan cambios en la cantidad de abejas que éstas poseen. En plena etapa productiva una colmena puede alcanzar o sobrepasar la cantidad de 80.000 habitantes y en menos de un mes sólo poseer 15. 000 abejas, manteniéndose de esta manera durante los meses más adversos y de repente, en la etapa de crecimiento, aumenta geométricamente su población, dadas las condiciones climáticas y ambientales normales.

Si tomamos a las colmenas como a un individuo integral deducimos que cumple con todas las etapas de un ser vivo: las colonias nacen, crecen, se reproducen y mueren durante el ciclo natural. Pero el productor implementa metodologías para que este ciclo se transforme en uno productivo impidiendo que se reproduzcan naturalmente (enjambrazón) o se mueran.

Existe un momento durante el año apícola que marca el final de la etapa improductiva. En cada región se manifiesta todos lo años aproximadamente en la misma época. El comienzo de la etapa productiva se ve reflejado por los cambios climáticos y ambientales más favorables para el desarrollo de las especies vegetales de importancia apícola. Con la aparición de las primeras floraciones, aumento de la temperatura y el pecoreo, se acrecienta día a día la entrada de alimentos a la colmena. La reina comienza a recibir una dosis más elevada de jalea real, producida por las obreras nodrizas. La resultante es en un primer momento la ampliación de la superficie de cría y posteriormente un crecimiento poblacional muy marcado en la cantidad de cuadros con abejas ocupados.

Pasado este momento, la cantidad de abejas aumenta geométricamente llegando nuevamente a unas 80.000 si las condiciones climáticas y la calidad de la reina lo permiten. Aquellas colmenas que sufrieron la falta de alimentos naturales o artificiales ven afectado este proceso de crecimiento el que traducirán con el tiempo en colmenas menos productivas.

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Trampa de Polen
Trampa de polen

Trampa de polen de piquera
Trampa de polen de piquera

Secador de polen
Secador de polen

Polen para consumo
Polen para consumo

Limpieza de polen
Limpieza de polen

Granos de polen seleccionados
Granos de polen seleccionados

Abeja ingresando con polen
Abeja ingresando con polen

Caja recolectora de polen
Caja recolectora de polen

Celdas con polen
Celdas con polen

Cajón recolector de polen
Cajón recolector de polen

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